Odio los e-book.


Seré muy breve en esta publicación. Algo con lo que hacer relleno debido a mi ausencia. Lo que va a ocurrir a continuación es el ejemplo perfecto de cómo dispararse en el propio pie: confieso que no soporto los soportes de lectura digitales. Pero es una afirmación que atestiguan horas de examinar como un pervertido galerías de bookshelf porn en busca del más mínimo indicio de photoshop y semanas de planificación estructural para apilar columnas de libros de manera que la existencia de vida a su alrededor sea posible sin demasiado riesgo. El romanticismo primitivo de la celulosa o el poco apetecible acto de no poder pasar una página física en un ebook y conformarse con contemplar la obra encerrada en marcos de silicio que mancillan las fuentes tipográficas, las maquetaciones y las medidas originales. La locura obsesiva de quien iguala la lectura en papel con la película en pantalla grande, y la contrapone a la pantalla fría y el screener con el sonido ambiente de una sala de cine donde se puede oír al pajillero de la sesión cantando los turnos.

Cierto que el lector digital tiene algunas ventajas, permite que los insufribles amigos de hacer notas al margen de las páginas no garabateen los manuscritos que heredaran otros, aunque al mismo tiempo crea el dudoso perfil de lector que se lo compra para ahorrar dineros al subirse al barco con la calavera con tibias por pajarita. Pero la existencia del libro físico tiene una razón de ser incuestionable: que las compañías productoras de e-books, ipads y similares engendros electrónicos dejen de talar árboles al buscar huecos donde levantar sus fábricas.

El auténtico encanto de la página tangible reside en esas ediciones esculpidas a partir de la reverencia por el formato palpable, en aquellos esfuerzos por ofrecer un producto físico de estructura inimitable en otro medio. Obras que tumban el cliché de juzgar un libro por su portada, que desafían al enclaustramiento en un puñado de bits. Que deberían estar en un museo.

El Circo.


Pasadas las Elecciones Generales más reñidas de la corta democracia de nuestro país, toca reflexionar y analizar. Estas elecciones suponen un antes y un después para el futuro del gobierno. Gracias a la Ley D'Hont, el partido franquist... digo, el Partido Popular ha ganado las elecciones con una escasa "mayoría" que le impide gobernar. Digo "mayoría" entre comillas porque el PP ha sacado 5 millones de votos frente a los 15 millones que no le han votado, pero no pasa nada, esto es democracia. Por tanto, nos esperan unos días muy cansinos de negociación y pactismo, incluso cabe la posibilidad de volver a votar. Pero el futuro es incierto para todos excepto para el Rey, que siempre gana las elecciones. Hablemos pues de lo que han supuesto en si las elecciones. Para mí, destacan dos cuestiones: el cambio y la manipulación.

¿Aires de cambio?

Para empezar, debemos empezar por preguntarnos si España está realmente respirando aires de cambio. Vale que la presencia de partidos trotskistas como Podemos o falangistas como Ciudadanos en el Parlamento suponen romper con el bipartidismo. Pero ni las coletas ni la nieve podrán enfrentarse a los poderes económicos que gobiernan nuestro país. No podrán enfrentarse a empresas como Iberdrola, que durante la crisis ha aumentado en miles de millones de euros sus ingresos mientras tantos ciudadanos no pueden pagar la factura de la luz. No podrán, en definitiva, y menos como diputados, cambiar la raíz de los problemas de nuestro país, si es lo que mucha gente se espera. Raíces con nombre y cuentas bancarias como IBEX 35, la Troika, Merkel, Deutsche Bank,... Eses son los poderes, el gobierno no es ni más ni menos que el capataz. Por otra parte, el apoyo creciente a las minorías me ha esperanzado. Cuanto antes empecemos a entender que si realmente las urnas sirven para algo, es para crear pluralidad en el parlamento, evitar el monopolio de grandes partidos, antes podremos empezar a hablar de cambio. Pero todavía es insuficiente. Insignificante. Además, ¿que nos han hecho entender por cambio? ¿Votar en unas elecciones que legitiman el sistema supone un cambio? Queridas compañeras, o empezamos a reflexionar sobre nuestra situación y a asimilar que la única fuerza de cambio es organizarse, o no cambia nada. ¿Por qué si no crees que el Estado oprime tanto a esas minorías que se juntan y organizan? ¿Por qué si no crees que se mantiene una ley tan injusta como nuestra ley electoral? Los que nos organizamos y actuamos somos el verdadero cambio. Votar cada cuatro años, con Podemos o con cualquier otro ilusionista, es continuar haciendo lo mismo. Y ya sabemos de qué va lo mismo.

La manipulación

Encuesta del 2 de octubre publicada por El País el 15 de diciembre

Es realmente espectacular la capacidad de los medios para manipular incluso nuestro voto. Desde la publicación de falsas encuestas hasta la marginación de partidos políticos. Por ejemplo, antes de qué la Junta Electoral prohibiese la publicación de nuevas encuestas o pronósticos electorales para la jornada de reflexión, fueron muchos los medios como El País o Telecirco que publicaron encuestas de hace seis meses haciendo creer que eran actuales.


U otro ejemplo es TVE y las televisiones autonómicas, que se pasaron el pasado domingo de las elecciones publicando encuestas, hechas supuestamente a pie de urna, con las que no acertaron una. Encuestas que, por cierto, costaron 427.000 euros, y recordemos que la televisión pública la pagamos todos, aunque no lo parezca. Con esto, y con todo el bombardeo propagandístico, lo que se consigue es desviar la intención de voto de los indecisos hacia las fuerzas que parecen fuertes, pero que en realidad es falso. Otra forma de manipulación es hacer creer que la alternativa es Podemos o Ciudadanos, incluso últimamente se le ha dado relevancia a Izquierda Unida, y marginar a la vez a otros partidos. Cuando, como ya he dicho antes, los partidos monopolistas no son una alternativa. Un ejemplo, algo que me toca muy de cerca, es la Candidatura Nós de Galiza. Yo pertenezco a la militancia de esta candidatura, y nos hemos comido una buena hostia en estas elecciones. Se nos ha marginado de los medios, y se ha difundido en masa que los grandes partidos son lo correcto. Muchos en mi localidad se han alegrado de que en Marea haya arrasado, creyendo que, junto con Beiras en Anova, Galiza tendrá más presencia en el parlamento. Cuando la realidad es que ahora estaremos más desprotegidos que nunca. Con esto, lo que quiero subrayar, es la importancia del apoyo a las minorías que realmente representen una alternativa útil. Porque si por utilidad nos viene a la cabeza Podemos... Significa que los medios están canalizando bien el descontento y la ignorancia.


Para mí esto no supone nada más que estar cuatro días sin un gobierno legítimo. Pero, a pesar de toda mi crítica, y a pesar de la manipulación, me alegra ver como la gente, poco a poco, va tomando conciencia de algo, aunque sea con Podemos, pero al menos toma conciencia. En mi casa, sin ir más lejos, mi madre, que siempre ha pasado de la política porque es de esas personas que dicen eso de "son todos iguales", una gran mentira, ha votado a Podemos. No sé mucho de sociología política, pero el hecho de que la gente se implique, para mí sí es un cambio. Lo único que nos queda, nuestra última baza, es organizarnos como sociedad.

Un debate decisivo... para la perpetuación.

Los candidatos junto a los moderadores del debate

El 7 de diciembre, a 13 días para las elecciones generales, se organiza el debate a cuatro entre los representantes de las cuatro fuerzas políticas principales de cara a las elecciones: Pablo Iglesias, Albert Rivera, Pedro Sánchez y Soraya Saenz de Santamaría, vicepresidenta del gobierno. Ya es triste que el presidente de un país envíe a sus lacayos al linchamiento que a él le corresponde. Estoy seguro de que si le hubiesen preparado un plasma en los estudios de Atresmedia habría debatido sin problema. La cuestión es: ¿ha sido realmente un debate decisivo? Más que decisivo, ha sido aburrido. Aburrido y con síntomas de infantilismo, con un 'todos contra todos' lleno de críticas y falto de propuestas, con un absurdo 'y tu más' de los cuatro candidatos.

Hablemos primero del debate en si. Bien es sabido que Antena 3 es una oligarquía que no se la juega a la hora de medir lo que emiten. Ahora bien, cuando se organiza un debate político entre fuerzas políticas candidatas a las Cortes, deben participar todas las fuerzas políticas, y no las que más juego dan. Me refiero evidentemente a Izquierda Unida y UPyD y la marginación de estos por parte de los medios. Dejando a un lado UPyD, no es coherente organizar un debate decisivo y no convocar a una fuerza política que cuenta con cientos de miles de votos. No es coherente, por tanto, organizar un debate y llamarlo decisivo si se están marginando a cientos de miles de ciudadanxs. Los debates sirven como pedagodía política de cara a que los partidos presenten sus propuestas, tanto los grandes como los pequeños, y no como un escaparate cirquense en el que desvalorizar al rival, que es en lo que se convirtió el debate del 7-D. Y lo mismo digo para otras minorías candidatas al Congreso, como la candidatura Nós de Galiza, o Euskal Herria Bildu, o tantos otros. Los debates sirven para presentar propuestas y puntos de vista distintos, y, sobre todo, para decidir sobre los indecisos. Creo que discriminar a tantas propuestas políticas no es democrático, sino más bien la perpetuación del monopolio político por parte del régimen.

Alberto Garzón

Hablemos ahora, expuesto el debate, sobre los candidatos participantes. Pedro Sánchez, incapaz de convencer a nadie, se mostró burlesco, con aires de grandeza, creyéndose el más indicado para legar el gobierno de este país, dado que siempre ha sido así, y dándoselas de líder izquierdista poseedor de la razón absoluta. La pobre Soraya, más perdida que Cao de Benós el día del Orgullo, no sabía dónde meterse, y sin poder, evidentemente, defender sus posturas, optó por la crítica constante hacia el resto de candidatos. Albert Rivera, que dejó muy claro que es catalán, demostró una vez más su capacidad para hablar sin decir nada, pero hay que reconocerle el mérito de saber embaucar al personal. Por último tenemos a Pablo Iglesias, un Pablo que cada día que pasa reconozco menos, con un discurso moderado y que también fue tentado muchas veces por la crítica fuera de contexto.

Sin embargo, es evidente quién ha ganado el debate: Pablo Iglesias. Sobre todo con ese último discurso de olviden y sonrían para encandilar al más indeciso. Otro que también ganó el debate fue Alberto Garzón sin asistir al debate, siendo trending topic nacional por Twitter con el hagstag #FaltaGarzon.

En resumen, ha sido un debate muy paupérrimo, muy inadecuado de cara a lo que viene siendo la campaña electoral para el electorado. Parecía una especie de gallinero sin gallo. Algo muy raro. Por último, subrayar el notable feminismo de Soraya Saenz con esa frase de "que no le miren el móvil". Aunque apoyando a un partido que recorta 10 millones de euros en prevención de violencia machista, muy feminista no se puede ser.

Memoria histórica: por la dignidad de nuestros pueblos.


Tensiones de régimen. Ada Colau coloca la bandera republicana en el ayuntamiento de Barcelona y retira símbolos franquistas, surgen nuevos colectivos antifascistas y otros se reorganizan, Izquierda Unida y el PCE(r) reavivan su discurso antifranquista,... Renace, si bien en algún momento no estuvo vivo, el debate sobre la llamada "memoria histórica" y sobre los símbolos franquistas que todavía tienen presencia en muchos puntos de España. Como republicano que me considero, también se me revuelve el estómago al escuchar decir a retrógradas como Albert Rivera que no van a "abrir el debate" sobre los símbolos en las calles de un régimen que dejó 114.000 republicanos desaparecidos y enterrados, o escuchar a Esperanza Aguirre decir que "duda de que el franquismo se impusiese a la fuerza" o a Pablo Casado decir que "los de izquierdas son unos carcas que se acuerdan de sus abuelos cuando les conviene". Abuelxs asesinadxs que, por cierto, continúan en cunetas a día de hoy, y que gobierno tras otro desde el 78, supuesta entrada en democracia, han impedido a familiares recuperar a las víctimas. Por no hablar de que el Partido Popular ha denigrado a la Ley de Memoria Histórica, que al menos amparaba a las asociaciones que defienden la dignidad de las víctimas del franquismo, y que hoy apenas reciben subvenciones.

Estatua de Franco en Santander, siendo retirada

Dicho esto, a mí sí que me apetece, a diferencia de Rivera, abrir el debate. La cuestión es por qué permitimos que se mantengan monumentos al franquismo en nuestras calles, como los de Ferrol, Oviedo, Salamanca, Toledo, Valencia, A Coruña y un largo etcétera. Esta cuestión puede encontrar respuesta en:

- Desde el año 1978, año que consta como el fin de la dictadura y el inicio del desarrollo capitalista en España, los gobiernos, uno tras otro, han puesto trabas a aquellos que han intentado desempolvar los crímenes de la guerra y de la dictura. Además, los partidos tradicionales, más concretamente el PP o AP en sus tiempos, siempre han hablado de preservar la memoria histórica de un asesino como Franco, y así nos encontramos actualmente, manteniendo el Valle de los Caídos construído por presos republicanos, o la cruz franquista de Vigo, por ejemplo, de la cual el Tribunal Constitucional el pasado 25 de noviembre rechazó su retirada.

- En muchas regiones de España existe un fenómeno sociológico en torno al franquismo, haciendo incapié en su labor reformista por una España recta y católica. También están los que te dicen que Franco hizo cosas buenas, como la Seguridad Social. Se les olvidan las cartillas de racionamineto de alimentos, que no son cosa de la posguerra, sino de muchos años después. Parece ser que también se les olvida la brutal represión hacia las clases bajas, las minorías y los disidentes. Pero esto parece no importar en el individualismo facha.


A pesar de esto, ¿por qué mantenemos viva la figura del dictador? ¿Por qué todavía queda gente arraigada en ese régimen? En este país se dieron tres vías: los que no aceptaban el régimen, los que no lo aceptaban pero se callaban y los que, acomodados en su clase o asimilados en su miedo, aceptan un régimen que promete devolver los rasgos de una sociedad religiosa y una política reaccionaria. Así, hoy vemos como en municipios como Coria, el alcalde derriba de madrugada una estatua que homenajeaba a las víctimas del franquismo. O vemos que partidos tradicionales como el Partido Popular o el PSOE, y no tan tradicionales como Ciutadans, se niegan a retirar medallas a la figura de Franco, mientras partidos como IU o asociaciones como ARMH lo exigen y a veces lo logran. O vemos como se permiten y subvencionan asociaciones como la Fundación Francisco Franco, presidida por la hija del caudillo, que enaltecen la figura de este y convocan actos pro franquistas. Y muchos más ejemplos diarios que homenajean el régimen criminal de Franco.

Fosa común desenterrada en Euskal Herria


Yo creo que todo pueblo tiene derecho a conocer su historia. Pero una cosa es conocerla y otra es exaltarla y promoverla desde los intereses individuales o ideológicos, como los del Partido Popular. Se debe dar a conocer nuestra historia desde la veracidad, el racionalismo y la defensa de los Derechos Humanos, que el franquismo enterró. Los simbolos en las calles son una parte fundamental de nuestra memoria histórica, pero, como digo, deben ser expuestos desde la condena y no desde el elogio hacia un régimen que impidió que este país continuase con su camino vanguardista y progresista, que la república pretendía poner en marcha, condenándonos a 40 años de inexistencia cultural, de páramo político y artístico, de falta total de libertades, de torturas y represión, de hambre y de desigualdad,... Vivimos en un sistema que protege la apología de otro que condenó a nuestro pueblo a la ignorancia, la injusticia y la miseria.

Mapa de las fosas comunes del franquismo

No es tanto una cuestión de condena, que también, sino una cuestión de dignidad. De dignidad por las víctimas, vivas o muertas, que tuvieron que pagar el precio de la dictadura, y de las personas que luchamos y condenamos un sistema que ampara el apoyo y la exaltación de un personaje tan repulsivo como Francisco Franco y todo lo que hay detrás de él. Y si no nos vale este argumento, yo creo, de humanidad, al menos tengamos un poco de decencia y dejemos de ser el segundo país del mundo con más desaparecidos.

Juventudes Comunistas, protestando ante un símbolo de la Falange

- Artículos sobre la Memoria Histórica

- El PP y su apología al fascismo

Podemos sí, Podemos no.


¡Ya viene, ya viene! Se acerca el 20 de diciembre. Hace ya año y pico, con todo el 'boom' de Podemos, muchos me preguntaban qué opinaba respecto a la formación, si estaba de acuerdo con ellos, si los apoyaba, si no... Por aquel entonces no tenía una opinión muy formada sobre Podemos, y en el transcurso de ese tiempo mi opinión ha ido cambiando. Ahora, con la proximidad de las elecciones generales del 20 de diciembre convocadas por nuestro presidente Mariano Rajoy, se me vuelven a formular dichas preguntas. Que también digo yo que, en un año y pico, le ha dado tiempo a toda esa gente que me pregunta de informarse al respecto. De todas formas, ahí va mi postura hacia la formación política morada.

Pablo Iglesias, Secret. General de Podemos

Bien, empecemos por los pros. Podemos es un partido que ha significado un antes y un después en el panorama social y político de nuestro país, y que ha conseguido transmitir una nueva forma y perspectiva de hacer política, muy distinta de la podredumbre a la que estamos acostumbrados. Recoge el espíritu más profundo del 15-M, que también significó un antes y un después en la forma de entender y abordar la política como ciudadanxs. Pero aquí lo que importa son los datos, las propuestas. Vamos a revisar el programa de Podemos con sus medidas más importantes:

- Política fiscal y economía:

La parte fundamental, a mi parecer, del programa de Podemos es la política fiscal y más en concreto la reestruccturación de la deuda y una auditoría pública de esta (al estilo Ecuador y al cual no le ha ido nada mal), lo que implica negociar los términos y condiciones de la actual deuda de España, la cual por cierto asciende en torno a un billón de euros, que representa el 99% del P.I.B. español (España y la deuda), y renunciar al pago de la deuda ilegítima que entidades como el BCE han inflado. Además, propone la implantación de una banca pública, se opone al TTIP que amenaza a los pocos derechos que todavía conserva la clase trabajadora y está en contra de las privatizaciones.

Otra medida de política fiscal importante es blindar por ley el derecho a la vivienda, para asegurar que toda persona que se vea en la calle tenga una alternativa habitacional, lo cual está recogido en la solemne Declaración de Derechos Humanos y a su vez en la Constitución española, y que sin embargo nuestro gobierno incumple, pudiendo recuperar, por ejemplo, las miles de viviendas sociales que Manuela Carmena ha habilitado en Madrid negociando con las entidades bancarias.

- Empleo:

La formación morada propone una subida del salario mínimo hasta los 800 euros, medida que, evidentemente, costará aplicar en cuanto a tiempo se refiere gracias a la excelente situación en la que nuestros políticos nos han situado, por lo que será muy progresivo. Para incrementar la productividad laboral y mejorar la situación de lxs trabajadorxs, propone una jornada laboral de 35 horas frente a las 40 horas actuales más las extraordinarias no remuneradas, tal y como se recoge en la reforma laboral del PP entre otras muchas, por no decir todas, medidas injustas y que Podemos promete suprimir.

- Sociedad y educación:

El partido promete abolir el modelo académico 3+2 que privilegia a los aburguesados y familias con poder adquisitivo, así como la reducción de las tasas universitarias y poner en marcha una educación infantil gratuíta y que muchas familias, con el modelo actual, no pueden pagar. En cuanto a sociedad, con Podemos la Iglesia pagará el IBI suprimiendo así sus privilegios como institución religiosa (y cancerígena para este país a lo largo de la historia), se ilegalizará el Toro de la Vega y se legalizará la eutanasia.

Estas son algunas de las medidas en cada ámbito que propone Podemos y que promete poner en marcha si logra el poder en las próximas elecciones. Me he saltado las propuestas de regeneración democrática, con las cuales estoy de acuerdo, dado que son muchas, pero puedes consultarlas al igual que el resto del programa en aquienvoto.org.

Acto de Podemos en Madrid, que reunió a cerca de 100.000 personas

Hasta aquí, Podemos sí. Vamos ahora con el Podemos no. Quizás esta parte se vea, obviamente, influenciada por mi ideología, de modo que no te la tomes objetivamente, pero en política o te gusta la Pepsi o te gusta la CocaCola.

Podemos no habla en su programa sobre la nacionalización de los servicios públicos, aunque su secretario general Pablo Iglesias ha contemplado esta medida para concretos casos. Tampoco contempla eliminar las ETT  (Empresa de Trabajo Temporal) ni los colegios concertados, aunque esta parte quizás tenga un pase. Lo que no tiene un pase es que, un partido regenerativo y de izquierdas como Podemos no sólo no contemple la salida de España de la OTAN, si no que se muestra a favor de permanecer. Tampoco está por la labor de abolir la tauromaquía, aunque sí ha declarado que esta práctica dejará de estar bajo el amparo del Estado. En cuanto a temas legislativos, no está en sus planes modificar la Ley de Medios ni la implatación de la Ley de Trabajo Garantizado que propone Unidad Popular. Mantendrá las subvenciones a las universidades privadas, y no se decanta por un proceso de construcción de un Estado Laico, al menos no a corto plazo. Tampoco me gusta esa política centralista de Podemos y su ansia de acaparar el llamado cambio, es muy oportunista. Y para terminar, aquí sí que se va a notar mi ideología: Podemos está a favor de mantener el modelo de producción capitalista, renunciando a poner en marcha un modelo socialista.

Propuestas electorales según partidos políticos

Para terminar, decir que yo no soy de Podemos, y menos con las discrepancias que tengo, pero voy a su lado. A pesar de su vacío de contenido ideológico y su carácter oportunista, Podemos es actualmente la alternativa política de este país. Y cuando hablamos de alternativa política, hablamos de esta desde el punto de vista electoral. Aunque lo es mucho más Unidad Popular, o lo que es lo mismo, Izquierda Unida, pero mediáticamente hablando Podemos llega a todos los rincones y esto hace que se le vea como una alternativa más fuerte. No lo digo yo, lo dicen datos recogidos por el CIS y el INE. Yo siempre estaré, pese a todo, con el PCPE, con IU, con BNG,... Pero también tengo mi cabeza independiente para pensar. Y hay que reconocer que quién mejor se amolda al conjunto de la ciudadanía pensando es, para quién le guste y para quién no, Podemos. A mí no me van a meter en ese saco. Pero este país necesita con urgencia una fuerza política que cambie el rumbo de este barco, aunque yo mismo sé que esto no se cambia con fuerzas políticas.

Que no se me malinterprete con todo esto. Yo preferiría mil veces, a nivel estatal, que IU tuviese la fuerza que tiene Podemos, pero se lo han montado mejor los morados. Si no se produce un estallido social (lo cual ardo en deseos de que ocurra) será por Podemos y por la revitalización de IU. Incluso por la irrupción de C's, sector de derechas. Necesitamos que otros, y no me refiero a Rivera, tomen las riendas de este país de pandereta.

Esta es mi opinión política desde la perspectiva electoral, siendo sincero y realista. Ya vendrá mi opinión ideológica.

Esto es muy serio.


Ya ha pasado una semana desde los atentados de París por parte del Estado Islámico o Daesh, nombre que ofende al grupo terrorista y que todos deberíamos emplear sólo para joderles. Del mismo modo que deberíamos emplear palabras como "genocidas" al referirnos a cosas como la OTAN. He esperado una semana para escribir sobre este tema. Porque una semana es tiempo suficiente para que todos los medios y personas se expresen hasta la saciedad, y no quería pronunciarme sobre este tema sin conocer todos los puntos de vista. Habeis sido muchos los que me habeis pedido este artículo. Y para una cosa que hago en mi casa, no voy a dejaros en ausencia.


Empezaré por el Daesh. Las atrocidades y crímenes que este grupo perpetra a lo largo y ancho de Oriente Medio son intolerables, y que todo ser humano debería condenar. Recordemos que son los que encierran a personas en jaulas para después prenderles fuego, son los que lapidan y azotan con látigos hasta la muerte a las mujeres infieles, los mismos que lanzan homosexuales desde lo alto de edificios, los que etiquetan como esclavas a las mujeres, los que casan a niñas de 6 años con hombres de 60, los que han obligado a tantas millones de personas a abandonarlo todo para morir en las costas europeas o perder la esperanza en campos de refugiados como Irudiak,... y tantas otras barbaries que estos personajes cometen cada día. Ahora bien, acostumbro ser una persona crítica, y curiosa, que quiere ver más de lo que le enseñan. Esto es el escaparate. ¿Qué hay en la trastienda?


Si bien no ha quedado clara mi postura anti-imperialista de la OTAN al principio del artículo, quizás deba argumentarla. Cuando hablamos del ISIS, de Siria, de Irak, de Ucrania, de todos los lugares en situación de conflicto, nos olvidamos de investigar de donde vienen. Qué curioso que en todos esos conflictos aparezca el nombre de la OTAN, coalición, para quién no lo sepa, orquestada por los Estados Unidos y de la que forman parte países como España o Francia (miembro fundador de dicha coalición), y que se dedica a generar guerras en su propio beneficio, tales como las de Irak, genocidio masivo que comenzó en 2003 y "finalizó" en 2011, donde, con pretextos antiterroristas, el país iraquí fue invadido y saqueado al antojo de EE.UU. y Reino Unido, con sus políticas de meterse donde no les llaman. Detrás del conflicto con Daesh, también se encuentra esta coalición, que colabora de forma descarada con los rebeldes sirios, conocidos como el Frente Al-Nusra, derivación de Al-Qaeda, que ya se sabe que son el brazo derecho de la CIA, pero coño, que lo disimulen. También destacar que países miembros de la OTAN, tales como España, Francia, Reino Unido, etc. hacen negocios financieros y armamentísticos con Arabia Saudí, país que financia al Daesh. Entonces, ¿de qué va todo esto? ¿Es una quisquilla que se muerde la cola? No. No es ni más ni menos que lo de siempre: el dinero.


Siria está situada en una zona estratégica ansiada por todos los países capitalistas. Se encuentra en una de las zonas que más reservas y yacimientos de gas y petróleo posee del mundo. Hasta finalizar la Segunda Guerra Mundial, Francia (que engañó a la población árabe para combatir juntos al Imperio Otomano) controlaba la zona a modo de colonia, pero el gobierno francés fue expulsado a patadas, al igual que Reino Unido de Irak o Palestina. Antes de irse, aglutinaron diferentes religiones en una misma zona y dejaron marcado un nuevo estado: Israel, con la intención de mantener el conflicto árabe. Durante las siguientes décadas, Siria es un país inestable que sufre un golpe de estado tras otro, con una fuerte tensión religiosa entre Suníes y Chiítas. Tras morir el dictador Hafez Al-Asad, le sucede su hijo Bashar al-Asad, que parece más progresista y que protege los recursos naturales de Siria de las invasiones imperialistas. Pero no deja de ser un dictador, y tras las primaveras árabes, propaganda bélica, reprime a su pueblo de forma brutal, lo que desencadena una guerra civil con el apoyo de países occidentales a grupos yihadistas que se oponen a Al-Asad. Posteriormente, "aparece" el ISIS o Daesh como una fascistada wahhabista que cree actuar en nombre de Al-lah. Y desde ahí hasta hoy.


Explicada, de la forma más breve posible, la situación de toda esta historia, toca preguntarse qué va a pasar. No hay duda de que tras los atentados de París, Europa ha cambiado. Hollande ya está actuando con el estómago en lugar de con la cabeza bombardeando Siria. Y esto nos parecerá muy bien, sin tener en cuenta las bajas civiles y que el Daesh no tiene una posición específica, sino que está esparcido y deslocalizado, con bases incluso dentro de Europa. También han cambiado las calles. En Bruselas se ven más militares que civiles. Habrá más ataques en Europa, de hecho desde los de París, se han impedido 3 en Europa, y 20 en Nueva York desde octubre. Y ahora entra en juego Rusia, que es quien controla el suministro de gas y que colaborará con Francia en la intervención siria. Es todo un sin sentido de intereses políticos y económicos así como de títeres mediáticos que fomentan el odio y el racismo. Y todo por excusar una guerra y hacerse con el control de la zona. Una guerra que ya puede llamarse Guerra Mundial, dado que están interviniendo en el conflicto, de una forma u otra, países de cada continente. Y la otra cara de la moneda nos la llevamos nosotros. Cambiaremos libertad por seguridad, acojonados en nuestras casas, ignorantes de lo que está pasando. Nuestros enemigos no son los sirios y sirias que llegan caminando a Europa, ni los que se quedan allí porque no pueden pagarse la travesía. Nuestros enemigos son nuestros gobiernos y el Estado Islámico. Y mientras nuestros gobernantes sigan amparando a las compañías que hacen negocio con la guerra, esto seguirá siendo un círculo vicioso. Actuemos como pueblos unidos, y paremos la intervención imperialista en Siria. No permitamos otro Irak, con el agravante del Daesh.


Me quedan muchas cosas sin decir. Apenas he expuesto la mitad de lo que pienso sobre todo esto. Sólo le pido a todo aquel que me lea que se informe, que no se quede con el titular, que profundice, que busque toda la información posible. Porque esto es muy serio. Esto ya no es ajeno a nosotros. No es una guerra que nuestros países ejercen a miles de kilómetros. Nos toca recibir. Y dejarnos guiar por nuestros gobiernos, es lo peor que nos puede pasar. Por favor, no te sientas a gusto en la ignorancia. De hecho, el más hipócrita soy yo y todo aquel que tiene conocimiento y no actúa.

La frase es atemporal: son sus guerras, y nuestros muertos.


Aquí dejo unos enlaces que explican de forma sintética el conflicto y Daesh. No son neutrales, pero mi blog tampoco, así que no te quejes que me estás leyendo.

https://www.youtube.com/watch?v=DDOhQuH_ggE
https://www.youtube.com/watch?v=ktsL1mJef8w

El Lobo de Wall Street: Virtudes capitalistas.


Llevo mucho tiempo intentando escribir un comentario sobre esta cinta, pero me ha costado mucho. La he visto como unas 10 veces, y no porque no la haya entendido, sino porque no la he disfrutado. Cuando terminas de ver las 3 largas horas de película entre drogas y sexo, te vas con un regustillo un tanto extraño. No es que no te haya gustado (a mi me ha encantado, pese a todo) pero tienes una sensación de decepción. Esto no sucede en otras obras de la épica estadounidense como "Uno de los nuestros", una película de hace más de 20 años. Sin embargo, dejemos esto para el final. Hablemos de la historia que nos ofrece este filme.

Jordan Belfort nos narra en forma de autobiografía su ascenso y caída, como es típico de las épicas americanas. Jordan es un jóven que sueña con ser millonario, y el lugar más indicado de la Tierra para cumplir sus humildes aspiraciones es Wall Street. Pero su inicio en el mundillo bursátil fracasa, y tras recuperarse desde lo más bajo, decide montárselo por su cuenta, y funda su propia compañía de valores donde empleará las prácticas más sucias del capitalismo, engañando al más ignorante y haciéndose millonario a su costa. Pero pronto topara con la justicia estadounidense, a la que intentará dar esquinazo y que, pese a todo, no hará que deje de ser millonario, con los consecuentes privilegios. De hecho, el mensaje de la película es que en nuestro sistema "todo está en venta", y la moraleja que no importa cuanto la cagues, siempre y cuando tengas dinero. Es decir, da igual que te hayan condenado por una veintena de delitos consecutivos, en cuanto llegues a la trena podrás pagarte una buena celda, más tiempo de ocio, campar a tus anchas,... y no, no serás encerrado con presos miembros de bandas y mafias dispuestos a destrozarte en la ducha, sino que serás seleccionado para convivir en un recinto exclusivo rodeado de otros tantos de tu clase.

Di Caprio interpretando a "Jordan Belfort"

Esta película nos devolverá al más arraigado de los espíritus capitalistas: quién pueda que aproveche y quién no que se joda. Esto nos lleva también a otro punto muy interesante de la obra de Martin Scorsese, que es el hecho de que juzgue más al individuo por pretender medrar en una clase social que no le corresponde que por estafar a sus clientes. Con esto, Martin me da a entender que en los tiempos que corren, y en la sociedad en la que vivimos, cuanto más relevante la persona, menor importancia tiene el acto. Quizás me equivoque, pero no le falta razón.

No sólo se trata el tema del dinero y los lujos, para nada. Las andanzas de los poderosos están muy presentes dentro de la obra, con un claro exhibicionismo de superioridad de las clases poderosas, con vidas ostentosas y llenas de privilegios, rodeadas de drogas en cantidades anormales, sexo bien pagado, comidas y cenas diarias de 10.000 dólares,... en resumen, un continuo festín, que me recuerda a las clases altas de la época romana, a cambio de estafar al prógimo. Además, hace especial incapié en la realidad sexista y consumista del mundo en el que vivimos.

Una de las tantas escenas sexuales de la película

Y ahora, para ir terminando, voy a retomar lo que decía al principio. Quizás sea porque Scorsese lleva mucho tiempo caminando sobre las mismas pautas y ya me he acostumbrado, pero es inevitable (a no ser que no la analices) quedarse con un mal sabor de decepción tras ver esta película. Seguramente sea por eso, porque Martin lleva ya unas obras con la misma línea: voz en off, caída y ascenso del personaje,... De todas formas, es una película que no deja indiferente a nadie, con un contenido social y político ideal para nuestra actualidad, y reflexionar un poquito sobre esta.

Moraleja: Rodéate de billetes y te rodearás de libertad.


Pd.: Jordan Belfort existe de verdad, os invito a que investigueis un poco sobre él para entender su relación con la obra, que tampoco tiene mucha, pero bueno, soy un hombre curioso.

¿Soy un hipócrita?


Me declaro comunista, abiertamente. No es más que una ideología o pensamiento que proceso en mi cabeza. No soy más que un loco que persigue utopías imposibles. No soy más que un genocida. Un dictador. Partidario de la opresión y la censura. ¡Maldito rojo chavista-castrista-leninista-maoista-anarcocomunista! Que sí. Soy lo que tu quieras. O lo que algunos quieren que parezca. Hablar desde la ignorancia o desde el sensacionalismo siempre resulta muy cómodo. Yo, la verdad, soy incapaz, no por decencia, sino porque no me sale. Admiro la gran capacidad para tergiversar las cosas de personajes como Alfonso Rojo, Merlos, Eduardo Inda, Carmona, Marhuenda, Casado... Que sí, que seré todo lo sombrío que estos seres quieran que sea. Ahora bien, lo que me trae a escribir esto es algo que me sucedió el otro día.

Conversando con una amiga, salió el tocado tema del comunismo. Bien, resulta que yo soy un hipócrita porque tengo un teléfono móvil muy chulo, de estos modernos que hay ahora, smartphone lo llaman. Claro, si soy comunista, se supone que estoy en contra de la explotación laboral. Si estoy en contra de la explotación laboral, discrepo del modelo capitalista que rige nuestro mundo. Si discrepo del modelo capitalista, no defiendo el modelo de propiedad privada de las entidades subordinadas al servicio público, ni el mercado libre, ni la oligarquía energética, ni la deslocalización, ni la economía de mercado, ni ninguna de estas mierdas. Entonces, ¿qué hago con un smartphone que ha sido frabricado bajo un sistema capitalista, por un trabajador indochino explotado, que trabaja para una compañía privada, que participa en bolsa con la compra-venta de valores de mercado, multiplicando así sus beneficios, y que a su vez paga una miseria a sus trabajadores locales? Bueno, es que por esa regla de tres, debería vivir en un monte sueco, sin agua caliente ni electricidad. Nos has jodido, todo está hecho por un sistema capitalista. Tú y yo formamos parte del mismo sistema. Ambos estamos dentro de él, nos guste o no. Que no estemos de acuerdo con dicho sistema, no implica que debamos vivir en la edad media. Básicamente porque el boicot a las grandes compañías no sirve de nada, ya que somos muy pocos los "iluminados" que lo haríamos.


El problema no está en que yo posea un smartphone. El comunismo no supone vivir en el siglo XVI, ni supone un retroceso tecnólogico, ni nada de eso. Sólo hace falta ver la historia: el primer hombre y la primera mujer en el espacio eran soviéticos. El problema no son los bienes de consumo. Tú te gastas tu dinero en lo que te sale de los huevos. El problema son los medios de producción y su forma de producir, así como su forma de propiedad. Pero eso no nos impide comprar productos. El objetivo es socializar dichos medios de producción, no vivir en el monte rodeado de cabras (que me parece muy lícito). Pero todo esto no me excusa, evidentemente. Sigo siendo un hipócrita. ¿Pero acaso sólo lo soy yo?

Si tú me tachas a mi de hipócrita por ser comunista y tener, por ejemplo, un IPhone, entiendo que tú estás a favor de la explotación laboral. Es que vamos a ver, la mayor parte de personas estamos en contra de la explotación laboral. Habrá alguno como Amancio Ortega que lo vea muy bien. La lucha es contra los propietarios y contra los poderes financieros. Que sean ellos los que hoy en día posean y distribuyan productos como un smartphone no es culpa mía, y no tengo por qué privarme de ello, ya que estamos en una era de desarrollo tecnológico y social de la cual no podemos escapar. No ganas nada no comprándote un IPhone. Lo que hay que hacer es cambiar el sistema, no privarte de dicho desarrollo. Que sí, que sigue siendo una putada, una injusticia y un quebradero de cabeza. ¿Pero por qué yo soy un hipócrita y tú no?

La farsa de C's


Actualmente está siendo muy visto un vídeo titulado "Desmontando a Ciudadanos", donde se muestran los trapos sucios e incoherencias del partido fundando por Arcadi Espada, columnista de El Mundo (primera incoherencia). No seré yo quien se quede atrás criticando a este partido, que no es la misma mierda que el PP, pero cagan parecido. Ciudadanos se presenta ante el panorama nacional como un partido político alternativo a la tradición PPSOE dentro del llamado cambio, algo así como Podemos. Pero lo cierto es que la formación catalana lleva existiendo 10 años y su historia es prácticamente desconocida para muchos. ¿Como ha sido la existencia de C's en estos 10 años? Vamos por partes.

Ideología:

Ciudadanos se declara en su ideario como un partido progresista de centro-izquierda. Para empezar, que el lider de un partido que se declara de centro-izquierda proceda del PP ya es sospechoso. Albert Rivera reconoce haber votado al Partido Popular en su momento, pero recalca que no ha militado dentro del PP ni tampoco ha pagado una cuota como miembro del Partido Popular. Sin embargo, aquí os dejo una imagen de la ficha de afiliación a las "Nuevas Generaciones del PP" del año 2002, la cual está rellenada con los datos de Rivera.

Fotomontaje de la hoja de afiliación a NGPP de Albert Rivera

Bueno, ha dicho una pequeña mentira, no pasa nada, querrá ocultar su pasado turbio y reformarse para crear un partido progresista. Aunque no se yo si esto sirve de excusa, ya que resulta muy inquientante comprobar como C's se codea y moviliza con grupos neonazis y de extrema derecha como Plataforma per Catalunya, Falange de las Jons y los Neonazis de Tramuntana. De hecho, todos estos grupos formaron parte de una plataforma llamada "De España y catalanes" que C's y PP crearon en conjunto el 12 de octubre de 2012. Y ya que estamos hablando de su ideología, también cabe destacar (entre otros muchos ejemplos) que en 2009 C's se presenta a las elecciones europeas en coalición con el grupo europeo ultraderechista "Libertas". Vale, quizás no sean muy de izquierdas en su ideario, vamos a lo social.

¿Progresistas?

Ciudadanos se las da de progresista y liberal, entendiendo "liberal" con el erroneo significado político de "libertad" que se le suele dar a esta palabra. Pero vamos a comprobarlo. En 2006, Albert Rivera declara, textualmente, que "Llamar matrimonio a una unión homosexual genera tensiones innecesarias y evitables". En 2014, Ciudadanos vota en contra de la moción del PSC que pedía a la Generalitat que instase al gobierno central a no aprobar la reforma de la ley del aborto. En 2010, presentan en su programa una medida que promueve los seguros médicos privados, una medida que además solo apoyó el PP y CiU. En 2012, y hablando también de sanidad, C's y PP son los únicos que no firman junto con otros partidos en contra de la reforma sanitaria promovida por el PP, una reforma que recorta 7.000 millones de euros en sanidad pública, la retirada de la tarjeta sanitaria a personas inmigrantes (medida que duró muy poco), o que elimina la cobertura sanitaria a los fármacos. Vale, quizás no están muy a favor de lo público y no son tan progresistas. Vamos con su estructura política.

 
Un partido limpio y formado por el pueblo, ¿o no?

Ciudadanos es un partido que promete regeneración política y transparencia. El caso, es que a pesar de que C's todavía no ha tocado el poder, ya cuenta con 6 imputados en casos de fraude fiscal, tráfico de influencias, etc. Antonio San José, Manuel Erdozain, Diego Muñoz, Miguel Cazorla, Antonio San José, y el exportavoz de C's en Cataluña, Jordi Cañas, son los premiados. Este último, por ejemplo, fue acusado de defraudar a Hacienda 429.000 euros. La pregunta aquí es: ¿por qué estas cositas no salen de forma masiva en todos los medios de comunicación de la misma forma en que se hizo con Monedero, por ejemplo? Quizás porque C's no representa una amenaza para los poderes financieros. De hecho, el director del Banco Sabadell declaró, haciendo alusión a Ciudadanos, que "es necesario tener un Podemos de derechas que asegure la propiedad privada". Quizás también sea porque uno de sus economistas más importantes, Luis Garicano, se codea con las directivas de élites financieras como Iberdrola, Banco Santander, Repsol, Telefonica, La Caixa, Bankia,... Ya sabeis por donde voy. Y por último, y ya os dejo con el famoso vídeo, Ciudadanos apoyó una propuesta de la CEOE (agencia de capitalistas de mierda, para entendernos) que exigía la implantación del contrato único, es decir, "trabajar más cobrando menos", citando las palabras textuales de uno de los miembros.

Seré breve: mi opinión es que C's no es más que la pata coja que sirve de apoyo para el PP. En resumen, votar Ciudadanos es votar progreso, democracia y libertad para el pueblo. ¿O lo he entendido yo mal?


Por la III República.


La República no sólo consiste en hacer incapié en el simbolismo de la Tricolor (recordemos que la I República era bicolor, aunque esto ya va en función de cual defiendas). Tampoco consiste únicamente en la supresión de la figura del Rey y todo lo que este implica. Una república se sostiene sobre otros principios y fundamentos cívicos, que, claro, no interesan a la clase dominante. El primero y pilar fundamental, es la igualdad de todos los ciudadanos, desde la igualdad de oportunidades hasta la igualdad de condiciones. El segundo, la capacidad de dichos ciudadanos de gobernarse a sí mismos, con un modelo estatal o no (yo me decanto más por el anarquismo y la consecuente supresión del Estado, pero esto ya es otro asunto). Estos dos fundamentos, entre otros, son los que componen el primer argumento a favor de una III República. Y dichos estos dos fundamentos, quiero pensar que toda persona que lea esto es consciente de que ninguno de los dos está presente en nuestro sistema. Y si alguien cree que sí, y ese alguien eres tú, por favor, cierra esto y vete a leer La Gaceta.

Señora República de 1931

Vamos con el segundo argumento. Debemos asumir que, en nuestro sistema actual, estamos dando por hecho que existe una familia mucho más preparada que cualquier otra familia española, y que su situación de privilegio le permite, por tanto, regir mejor las decisiones del país en lugar de decidirlas el pueblo. Yo no dudo de que Felipe sea un personaje muy cualificado y preparado académicamente (dudo que lo fuese el anterior). Pero, ¿acaso es Felipe el mejor de los españoles? ¿se ha convocado un concurso para que cualquiera que quisiera demostrar sus capacidades pudiera presentarse a Rey? Ya que no es así, ¿podemos, entonces, hablar de igualdad de oportunidades? ¿podemos, entonces, hablar de "democracia" y de que nuestro sistema monárquico es un sistema justo?

Tercer argumento: la transición. Y me refiero a rematarla con un cambio republicano. Aunque si alguien cree que la transición la remató Felipe Gonzalez... Para mi seguimos en ella. Pero bueno, vamos al turrón. Vivimos un momento histórico crítico. Un momento de crisis no sólo financiera sino también infraestructural, una situación que abarca 800 casos de corrupción en todo el Estado, un páramo laboral, cultural,... de todos los ámbitos en general, una tensión territorial de muchos pueblos (no únicamente el catalán) que reclaman su soberanía,... Vivimos tiempos de cambio, en definitiva. Un cambio que debe abordarse de forma radical y decisiva. Un cambio no sólo sistemático, sino tambien social y legislativo. Por ejemplo, la ansiada Reforma Constitucional (siempre y cuando vaya a beneficiar al pueblo, claro). Y no vamos a conseguir ese cambio tan necesario cambiando una reina cornuda por una anoréxica.

Diferencias claras

Ahora bien, la pregunta fundamental es: ¿qué clase de república queremos? No es lo mismo la República Popular China que la República Bolivariana. No es lo mismo la República Federal Estadounidense que la República de Corea del Norte (régimen con el cual simpatizo mucho y defendería de no ser por el detalle de su brutal represión hacia el pueblo y su modelo de dictadura hereditaria, por lo demás...). Es evidente que cada república tiene sus historias, claro. Y no se trata de sacar un abanico de opciones y decir "Venga, escoged la que querais". Debemos adoptar una república con un sistema acorde con nuestra situación y circunstancia histórica, política y social. ¿Mi opinión? La Republica Federal, por supuesto, a la que añadiría ciertos matices provincialistas. Pero ahora bien, ¿parlamentaria? ¿legítima? ¿centralizada? E aquí la cuestión de qué clase de república queremos. Opto por una descentralización total del poder, huyendo del modelo estadounidense Parlamento-Senado central, con parlamentos autonómicos independientes que manejen su propio territorio (siempre bajo la decisión del pueblo, claro). En cuanto al ámbito Estatal, entendiendo Estado por territorio nacional, debería implantarse un modelo parlamentario (también condicionado bajo decisión popular) que tan sólo actúe como administrador estatal, excepto en las situaciones de carácter nacional, donde ejercerían un poder político.

Por la soberanía de los pueblos en fraternidad

¿Como evitar que cada uno haga lo que le salga de las narices? Una Constitución Republicana. Una Constitución donde se recogan unas leyes y principios fundamentales aplicadas a todo el territorio, y a partir de ellas, cada Estado independiente podrá autogestionarse. Evidentemente esta Constución debe defender y proteger principios básicos como el derecho a la igualdad que comentábamos al principio, el derecho a la vivienda, la laicidad del Estado, la socialización de los servicios y medios públicos, una política ilegítima que responda ante el pueblo cuantas veces este lo exija,... Pero aquí es dónde chocan nuestro sistema actual y nuestra utopía. Porque, en nuestro modelo actual de sistema capitalista, el capital es la prioridad. Por tanto, aunque la teoría es muy bonita, la práctica demuestra que el poder recae sobre las fuerzas financieras, y solo hace falta salir a la calle o ver las noticias para entender lo que esto supone. Y así, es como volvemos a nuestra Democracia del Capital actual, donde el desarrollo económico y la productividad pasan por encima de la ciudadanía, generando explotación, miseria, desigualdad,... Lo que el capitalismo arrastra, vamos.

República y Comunismo van de la mano

¿Solución? Bueno, quizás leyendo algo sobre el Marxismo-Leninismo podamos empezar a tomar conciencia y cambiar las cosas... Porque la realidad es que vivimos en nuestra burbuja occidental con una falta de conciencia total. Y mientras el mundo siga gobernado por liberales y capitalistas, estamos condenados. Pero por mí que continuen con su crimen, que sigan oprimiendo y explotando al pueblo, porque cuanto más hagan, antes empezará la Revolución.

Aunque todo esto, como siempre, es solo mi opinión.

"La República de la bondad parecía más asequible que el Reino de Dios" - Lionel Blue

Cataluña dependiente.

El capital no entiende de banderas, no entiende de naciones y mucho menos de estrellas rojas. El rico no siente otros colores que no sean los del dinero, satisfecho con aumentar los beneficios de sus fincas en venta. Vosotros, pueblo catalán, sois la finca de Artur Mas, la finca de la burguesía catalana, y estais en venta al mejor postor. Y os dejais comprar con banderitas. Esteladas que tapan los problemas reales de la nación catalana. Pues claro que estoy a favor de vuestra independencia, partiendo de la idea de que, para mi, todo pueblo tiene derecho a reclamar su soberanía. Pero no delegando en personajes como los de Junts Pel Si. Burgueses acomodados, que el pasado 27 de septiembre, mientras muchas personas estaban a primera hora de la mañana con su ilusión plasmada en su banderita, el secretario general de ERC se tomaba un contundente desayuno en una suite (De lo cual llevo dos horas buscando la foto y no la encuentro, así que me creeis y punto).


Tomar conciencia, pueblo catalán, de que vuestros bienes, vuestra nación, están en manos de ricos, en manos de empresas y en manos de políticos. No existe soberanía sin socialismo. Reclamad vuestra industria a todas las empresas extranjeras que compraron a vuestra clase propietaria. Dependeis de bancos, dependeis de negocios, dependeis de cosas tan horribles como Israel. ¿Esa es vuestra independencia? Un árbol crece y echa raices. No importa donde, el se asienta y vive. Queridos catalanes, aferrense a sus raices, antes de que también las vendan.

Aunque claro, con todo este circo, estais consiguiendo algo muy bonito de lo cual no me puedo quejar: la división de oligarquías. Sin ir más lejos, esta mañana del 28 de septiembre, la bolsa española ha caído dos puntos, por no hablar de los demás mercados europeos. Y todo lo que sea hacer pupa a nuestro sistema será bien recibido. Y ya ni hablar de qué pasaría si Cataluña, que representa el 19% del PIB, se nos emancipa. Aunque el hecho de que yo crea que hacer daño a nuestra economía y por tanto a nuestro sistema de mercado sea algo beneficioso, quizá tenga algo que ver con mi ideología, por tanto vamos a volver al asunto.


 El independentismo es un sentimiento arraigado en toda persona que desea ver a su pueblo libre, y por tanto luchar por el. Pero no entiendo, o en realidad si pero me lo reservo, por qué tanta Estelada y tanta Diada, si Cataluña tiene a más de 200.000 personas que llevan 4 años en paro, si Cataluña tiene una de las peores situaciones de España a nivel de desahucios, si Cataluña tiene un deficit fiscal de 3.200 millones de euros, si Cataluña... Cataluña... Cataluña... Ya me estoy cansando. Y ahora me direis que todo esto es culpa del Estado español. Ya, y Pujol va repartiendo pan entre los pobres. Que me estais contando, si solo a España ya exportais 44.000 millones de euros.

Si quereis una independencia, malditos ilusos, empezar por libraros del cáncer corrupto que teneis llamado CiU, tomad el poder si tanto quereis soberanía, nacionalizar vuestros bienes y socializar vuestra industria, quemar cajeros si quereis, expropiar el banco duele más. La realidad, la triste realidad, es que estais más preocupados por vuestras fronteras y banderas, que por vuestra gente. Y el simbolismo político está bien una vez tiene algo que representar. Mientras, solo queda la lucha. Os queda mucho camino por andar, y andais demasiado despacio. El capitalismo se está riendo de vosotros.

Dejad de taparlo todo con debates nacionalistas, y empezad a actuar de verdad. E insisto, os apoyo en vuestra causa, queridos independentistas, porque hay mucho más detrás del nacionalismo. Es el sentimiento que todo pueblo que se precie debe tener. Pero por favor, dejaos de circos, y asaltad la Generalitat.